19 de septiembre de 2017

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Te abriste como se abren las heridas que recibe el corazón una y otra vez, dejando escapar memorias de dolor y de esperanza.

Sacudiste mis cimientos y amenazaste mi seguridad, basada en ilusiones, en materia

Trastocaste mi sueño y mi tranquilidad para convertirlos en espacio vacío

Expresaste en un gesto telúrico tu deseo de despertarme

de obligarme al movimiento

a ese que se da desde dentro y que limpia las paredes de las vísceras hasta dejarlas porosas

Agitaste tus entrañas para exponer las mías

¡Cuán efímero es mi paso sobre tí!

¡Cuánto acumulo y qué poco desecho!

Me obligaste a vivir en un tiempo sin reloj

abriendo los ojos a aquello que había preferido evadir

Conectaste el recuerdo de lo escencial y me arrebataste lo vano de los pensamientos ociosos

Sujétame Tierra, hazme caminar suave encima tuyo

para que entienda tu elemental poder: el de darme la vida que hoy vi escurrirse entre tus ríos.

 

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