365 oportunidades para cambiar

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Si cada año es una oportunidad para corregir aquello que no nos gusta, para transformarnos, debemos estar muy agradecidos por iniciar un ciclo más. ¿se imaginan todas las cosas que podemos lograr?

Somos criaturas de hábitos y lo que más nos cuesta cambiar es la forma de pensar; nos acomodamos fácilmente en las tradiciones y creemos firmemente los preceptos bajo los cuales nos educaron. Adoptar nuevas creencias y paradigmas nos asusta pues sentimos amenazada nuestra pertenencia a un grupo.

Los tiempos están cambiando y la información de que disponemos tiende cada vez más a impulsar la toma de decisiones compasivas, tanto hacia nosotros mismos como hacia otras especies, porque finalmente la segunda es una extensión de la primera.

El pensamiento no dualista nos acerca a la idea de que lo que les hacemos a otros nos lo hacemos a nosotros mismos, y si bien no percibimos en nuestro cuerpo físico el daño que causamos a los animales no humanos, sin duda ese dolor nos regresa de una u otra forma.

No dañamos a los animales porque seamos malos, o tengamos la intención de hacerlo -al menos no en la enorme mayoría de los casos- sino porque hemos cerrado una puerta a la sensibilidad y a la empatía que creemos es más cómodo mantener así. No queremos salir de la zona de confort y cuestionarnos sobre algo que llevamos realizando toda la vida, desde generaciones pasadas.

Pero algo está cambiando y la extrañeza que causaba tener a un comensal vegano en una cena se está transformando en interés. A veces siento que hemos dejado atrás la era de los comentarios tipo “los leones también comen animales”, “tenemos colmillos para comer carne”, “necesitamos comer carne”, por preguntas bien intencionadas sobre nuestro estilo de vida.

Cada año mientras como las uvas y pido los deseos, el primero que me viene a la mente es la liberación animal; en ella incluyo toda forma de explotación hacia los no humanos ocasionada por nosotros. Dedico algunos deseos a mis amistades, familia, salud, estado general del planeta, amor, abundancia de todo tipo, etc. Sin embargo, esta vez consideré que debía ser más precisa en mi deseo, pues la tan ansiada para muchos liberación animal es una consecuencia de una transformación individual que es por la que hay que luchar y a la que hay que apostarle.

Tengo más claridad de que estamos haciendo lo correcto. Cuando una persona se hace vegetariana o vegana es un impulso de cambio para su entorno, para los demás y así, aunque sea muy lentamente estamos arando la senda de un despertar de conciencia que inevitablemente nos llevará a recordar que somos uno, que lo que le hacemos a otros sean de la especie que sean, nos lo hacemos a nosotros mismos. Las puertas que cerramos a nuestra sensibilidad nos las cerramos en las relaciones interpersonales. Los animales son maestros, permíteles enseñarte.

Este año es un espacio de oportunidades para que juntos hagamos de este un mundo más justo para todos.

Date esa oportunidad y dásela a los animales.

¡Feliz 2016!

2016

 

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