El Imperio del sol sangrante

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Otro año más Japón tiñe sus aguas de sangre. La Comisión Ballenera Internacional instituyó la moratoria a la caza comercial de ballenas en 1986. Pero hasta el día de hoy la caza de ballenas y otros mamíferos marinos aún continúa, y gracias a una “laguna” en la moratoria, tan sólo Japón caza anualmente cerca de 27.000 animales.

 Año tras año en la bahía de Taiji, en estas fechas se cazan 20.000 delfines y otros pequeños cetáceos. Los pescadores provocan ruidos que desorientan a los delfines, marsopas y pequeñas ballenas, reteniendo a grupos enteros en bahías de aguas poco profundas. Los pescadores proceden a estrechar las redes para cerrar las salidas a mar abierto. A menudo hieren deliberadamente a algunos de ellos para retener a los miembros de su familia, ya que los delfines no abandonan a un miembro de la familia que está sufriendo. Utilizan lanzas y garfios para apuñalar y desangrar a los animales que no tienen posibilidad de escapar.

 Gracias al documenta “The Cove”, dirigido por Louie Psihoyos y exhibido en varias salas de cine de todo el mundo, existe registro videográfico y fotográfico que muestra las imágenes de las familias de delfines chillando, tratando de protegerse y escapar de los arpones y cuchillos, y las aguas teñidas de rojo por su sangre, imágenes que los pescadores tratan de ocultar a la prensa y los observadores que se acercan al lugar. El protagonista de este documental es Ric O’Barry, junto con otros miembros de la organización Save the Dolphins. Ric fue el entrenador de Flipper, el famoso delfín del programa de televisión y ahora se dedica a educar en el respeto hacia estos animales, luego de haber conocido de cerca su sufrimiento en parques acuáticos.

 Los objetivos de esta cacería japonesa son la producción cárnica y la caza de ejemplares vivos para cautiverio.

 Para la producción cárnica los delfines son cargados vivos en camiones a mataderos cercanos donde mueren degollados y desangrados. La carne, rotulada como “carne de ballena”, satisface el consumo de la población japonesa e internacional, donde tiene cada vez mayor demanda. Por su parte, la captura de ejemplares vivos (generalmente hembras jóvenes) para delfinarios y parques acuáticos las condena a vivir hasta el último de sus dí­as confinadas en piscinas como figura central de entretenimiento y de los programas de “Nadar con Delfines” de los acuarios de todo el mundo.

 La industria de los delfines en cautiverio se muestra como “salvadora” de los delfines, pues evita que éstos sean convertidos en carne, pero sólo lo hacen porque es mucho más rentable vender un delfín a un acuario que matarlo para que se convierta en carne. La multimillonaria industria de los delfines para cautividad no está salvando a los delfines de la muerte, sino que ayuda a mantener esta cruel práctica para provecho de la industria.

 Es la mayor matanza de delfines en todo el mundo. Por este motivo, cada año crece la protesta internacional para llamar la atención sobre esta crueldad y para ejercer presión sobre el Gobierno japonés con el fin de lograr el cese definitivo tanto de la matanza de los delfines como de su venta a los delfinarios.

 Los delfines, como las ballenas, son animales que gozan de la simpatía de la mayoría. Nos parecen admirables y tal vez por eso les reconocemos su derecho a existir. Distinciones arbitrarias al final de cuentas, pero que pueden resultar útiles si lo que intentamos es acercar a la gente a la problemática de todos los animales.

Cuando alguien se interesa por ayudar a animales de una especie en particular, es más propenso a respetar los intereses de otras especies, en general.

 El sucio secreto de la cueva cerca de Taiji es ahora un escándalo internacional. La idea de hacer “The Cove” fue dar a conocer a la comunidad internacional lo que sucede año con año en ese lugar de Japón. Ahora la imagen de Taiji está manchada de sangre, pero del gobierno depende cambiarla. En Estados Unidos, Nantucket era la capital norteamericana de la caza de ballenas y ha limpiado su imagen promoviendo ahora su avistamiento. Las ballenas y los delfines valen más vivos que muertos. Taiji debe descubrir esto y detener la matanza.

 Para más información e imágenes de la matanza: http://thecovemovie.com/
http://savejapandolphins.org/

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2 thoughts on “El Imperio del sol sangrante

  1. Realmente si tuvieramos en el mundo sociedades evolucionadas moralmente hacia el respeto a otras especies y al planeta y no fueran apáticas e indiferentes a estas cosas, serían sociedades activas donde se boicotearía a todos los productos japoneses, se dejaría de visitar con fines turisticos y se usarían las redes sociales a nivel mundial para hacer una condena global , pero eso desafortunadamente no pasa….

  2. Aun asi, no es cuestion de mentalidad, ni de valores, tampoco en este caso concreto de educacion , creo que desgraciadamente es cuestion de DINERO y por eso amigos, baila el perro…
    El dinero compra todo lo que se vende…y se vende porque se pide, hay que boicotear eso mismo, la demanda…

    Un abrazo!
    Dess

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