¿Quién dice que los animales no tienen destino?

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Les comparto una historia con final feliz que narra un ciudadano que no fue indiferente a una gallina que revoloteaba asustada en las calles de nuestra ciudad.

Por Said Aldana

“Quien viera a una gallina revoloteando por las calles no le podría augurar ningún futuro, por más optimista que  pretenda ser.  Por lo general, la historia de los llamados animales de granja  finaliza en las fauces de alguna persona insensible. Pero esta no fue la suerte que le deparó a un hermoso espécimen que se encontró una amiga. Una gallina pequeña, tal vez, un poco más grande que mis dos manos juntas, de plumaje bicolor,  corría despavorida frente a la Comisión de Derechos Humanos de la delegación de Xochimilco –paradójico a más no poder.  Así fue como Erika la descubrió y se la llevó a casa.  Al cabo de poco tiempo, publicó un mensaje a través de las redes sociales donde narraba este irónico suceso, y solicitaba ayuda para que alguien se hiciera cargo de la gallina. Enterándome de la situación y observando detenidamente a los interesados comprendí que si quería que la gallina viviera tendría que cuidarla por mi cuenta en lo que le encontraba un lugar adecuado, pues muchos  le veían más futuro en un caldo que en un campo. En cuanto Erika me dio la gallina, comencé a buscarle un hogar a través de las redes sociales, pero mi estrategia fue un poco diferente, pues me dirigí directamente a la gente que yo sabía que siempre ha luchado por los derechos de los animales.

De manifestaciones previas, conocía visualmente a Leonora Esquivel, doctora en Filosofía y fundadora de AnimaNaturalis. Sabía sobre su activismo y compromiso con la causa animalista, por lo que mi objetivo principal fue contactar con ella de alguna manera. El resultado fue impactante, ya que recibí respuestas de muchos miembros de la organización, además la doctora manifestó un profundo interés de inmediato: con mucha energía y solicitando ayuda por Twitter y Facebook los resultados no tardaron en llegar. Gente de muchas partes de la república querían auxiliar a la gallina. Así, gracias a Leonora, fue como contacté con la activista Alejandra Manning, quien encontró el lugar adecuado para ella en el Santuario Sikarú. El santuario es un refugio que se localiza en el estado de Morelos, donde cuidan de animales que han sido rescatados de muchas de las injusticias que los humanos cometemos con otras especies. Un sitio hermoso, con áreas verdes y muchos animales conviviendo en armonía con la naturaleza. Ese fue el destino de esta ave que, con la ayuda de personas comprometidas, se cambió al que en un principio podíamos presagiar.”

Es extraño ver en nuestra ciudad una gallina asustada, ¡cómo no habría de estarlo!, pero es más extraño que haya caído en manos de un vegetariano que en lugar de pensar en preparar un caldo con ella, intentara encontrarle un mejor lugar que una azotea o patio casero.

Esta historia es una muestra del poder de la compasión combinada con las redes sociales. Miles de perros y gatos encuentran una familia que los adopte gracias a esta fórmula, y en esta ocasión logramos cambiar el destino de una gallina, colocándola en un santuario donde está segura y con otros miembros de su especie. Veo la foto de la gallina y me siento contenta de haber contribuido en algo a su bienestar, y actitudes como las de Ericka y Said me dan esperanza de que puede haber otro destino para los animales.

gallina

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