La urgencia de la ética hacia los animales

Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 0

Fernando Savater, ganador del Premio Octavio Paz, es autor, entre otros libros, de Ética de urgencia (Ariel, 2012), el cual recoge una serie de conversaciones que Savater mantuvo con adolescentes de varias preparatorias españolas. Ellos le presentaron sus inquietudes sobre distintos temas actuales: la educación, los derechos a la propiedad intelectual en Internet, la religión, la libertad, el terrorismo y la violencia, así como sus preocupaciones sobre la crisis que hoy en día vive España, entre muchos otros. Savater hace gala de sus dotes de buen conversador: nos presenta estos temas de un modo sencillo y ameno, y sus respuestas son inteligentes y eruditas. Tal vez en algunos casos quisiéramos que estuvieran más justificadas, pero se entiende que por el tono conversacional del libro, no pueda argumentar más muchas de las cosas que dice. Sin embargo, hay una en particular que no deja de extrañarnos: su posición moral frente a los animales.

Savater no sólo rechaza que haya algo así como derechos de los animales, sino que va más lejos y también niega que tengamos obligaciones morales hacia ellos. Para él, los derechos son algo que sólo podemos tener los seres humanos, porque los derechos conllevan deberes y no podemos exigirle a los animales el cumplimiento de ningún tipo de deber. Sin embargo, bajo el mismo argumento tendríamos que negar que los bebés o los discapacitados mentales tengan algún derechos. Sin embargo, les reconocemos derechos humanos. El filósofo Tom Regan ha argumentado que esa inconsistencia en el modo en que adjudicamos derechos debería llevarnos a reconocer que los animales, como los bebés o los discapacitados mentales, no son “agentes morales”, con derechos y deberes, sino “pacientes morales”, con derechos, pero sin deberes.

Nos dice Savater que no tenemos deberes morales hacia los animales, que sólo los tenemos hacia los seres humanos. En otras palabras, para la ética savateriana, los animales tienen el mismo estatus que las cosas. Pero si eso fuera cierto, sólo mostraría una incoherencia en nuestro pensamiento cotidiano acerca de cosas y animales: en general pensamos, por ejemplo, que es incorrecto pegarle a un perro hasta matarlo, y que esto revela un carácter moral defectuoso, pero no pensamos lo mismo si golpeo una piedra hasta hacerla pedazos. No es lo mismo, y la mejor explicación de por qué lo primero revela un carácter moral vicioso y lo segundo no, es reconocer que los animales son objeto de consideración moral, porque son capaces de sentir dolor y de ver dañadas sus vidas, mientras que las cosas no. No hay otro modo de explicarlo. Savater no lo reconoce y en eso es incoherente.

Savater ha mantenido desde hace años que las corridas de toros son una opción ética legítima. Él piensa, por ejemplo, que la “función” de los toros de lidia se cumple en la plaza de toros, dado que son creaciones culturales de los seres humanos, y además que, si desaparecen las corridas, condenaríamos a la muerte a casi 180 mil toros que hay en España. Pero el hecho de que sean productos de la selección artificial no les da una “función” especial y diferente a la que tienen los bóvidos que no son productos de ese tipo de selección. Simplemente porque no hay propósitos o funciones en los organismos naturales; afirmar que sí, como lo hace él, nos devuelve a la biología lamarckiana, que ya Darwin desacreditó. La idea de que, si desaparece la tauromaquia, estaríamos condenando a muerte a miles de toros sólo revela que es falso el supuesto amor al toro de los taurómacos, que bien podrían destinar recursos a reservas naturales donde se protegiera a estos animales, como se hace con tantos otros animales que sí están en peligro de extinción.

Muchos dirán que el gusto de Savater por la tauromaquia revela un carácter moral defectuoso. Los filósofos griegos antiguos pensaban que las virtudes, o se tienen todas o no se tiene ninguna. Creo que no debemos ser tan radicales como ellos: hay mucha gente muy virtuosa en muchos sentidos, pero a la que no parece importarle la masacre cotidiana de millones de animales en el mundo a causa de nuestros espectáculos o hábitos alimenticios. No podemos negarles los méritos que tengan en otras áreas de sus vidas, pero no deja de llamar la atención que gente como Savater, tan admirable tanto moral como intelectualmente, pueda defender una posición que a cada vez más gente (especialmente jóvenes) nos parece moralmente reprobable.

Tenemos urgencia de otro tipo de ética hacia los animales que la que nos ofrece Savater.

Dr. Gustavo Ortiz Millán
Instituto de Investigaciones Filosóficas,
Universidad Nacional Autónoma de México

savater

 

Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 0

9 thoughts on “La urgencia de la ética hacia los animales

  1. Me ha gustado mucho la forma en que el autor ha argumentado su postura. Pienso lo msimo pero no habría sido capaz de explicarlo tan bien.

    Es curioso como algunas personas, como Savater, intentan convencernos desde una supuesta racionalidad de que algo obviamente maligno como causar dolor es aceptable.

  2. El problema de los filósofos que intentan demostrar la diferente naturaleza de lo animal y lo humano es muy complejo especialmente en dos vertientes.
    Por un lado pongan donde pongan el límite entre lo humano o no humano la ciencia acaba desbaratando tal límite. Así ha pasado con el lenguaje, el pensamiento simbólico, la estrategia, los diferentes tipos de inteligencia. La frontera tan ferrea se desdibuja, sobre todo porque se ha colocado de forma absolutamente arbitraria. Por contra a los animalistas que colococamos tal frontera en la capacidad de sufrir la ciencia nos refuerza nuestras creencias. Tampoco es que tengamos una visión certera o una intución superdesarrollada, simplemente un poco de observación nos hace dar como cierto algo que al final resulta ratificado por la ciencia.
    La concepción de los derechos se clarifica si comprendemos que los derechos no nacen de un contrato (que por cierto nunca podrá ser entre iguales), sino que son simplemente son reflejos de las necesidades que han de ser cubiertas. Así seres que no podrían “devolvernos” nuestro appoyo lo recibirían. Este comportamiento se ve más justo y eficiente aunque no sea tan “equitativo”
    La segunda es la más obvia ¿que homo sapiens debe ser sujeto de derechos? Hay seres humanos que tienen sus capacidades menguadas por edad (muy jóvenes o demasiado viejos) o enfermedades. El animalismo da respuesta clara y coherente a esa cuestión.
    Esos “intelectuales” en otro tiempo progresistas, se encuentran ahora alineados con las ideas más rancias, ya que ha sido incapaces de desplazarse a la nueva frontera de la ética que en este siglo es la liberación de los animales.

  3. He disfrutado esta publicación y, aunque las observaciones me parecen un mucho similares a las que Enzo Llorente apunto sobre el mismo tema del libro absurdo de Savater, “Tauroética”; me sigue causando la misma reacción.

    Llorente fue un poco menos delicado que el Dr. Gustavo O. y tuvo a bien cuestionar la supuesta erudicia de Fernando Savater partiendo de que, para Savater; solo el puede desvirtuar o mal interpretar a Kant y puede señalar a otros filósofos de “imbéciles” (como señaló a J. Barnes).

    Desvirtuar a Kant es lo que lleva a Savater a declaraciones tan ordinarias y como:

    – “Pensar que un animal es inocente es una sandez”.

    – “Pintarse de rojo simulando ser un toro herido es una barbarie”.

    – “No tenemos obligaciones morales con los animales”.

    Lo aberrante de esas tres máximas absurdas taurinas es que: aunque muchos consideramos patéticos tales pensamientos, otros más los asumen como reales y es así como la humanidad está acabando con los animales no humanos al igual que, ¡Es así como la tauromaquia se cimienta en una farsa amamantada”.

    El libro de Savater: Tauroética nos deja algo claro…

    – La tauromaquia debe vivir en una “ética” diferente porque la ética en sí la reprueba.

    – La tauromaquia debe crear otra “moral” porque la moral en sí los rechaza.

    – La tauromaquia debe inventarse códigos y máscaras visuales para que así: la sangre no sea sangre, el dolor no sea dolor, arrastrarte inerte después de humillarte sea la mejor manera de honrarte, entre muchas otras cosas.

    Me detengo para no invadir esta publicación.

    ¡Saludos afectuosos!.

  4. Simplemente hacer un inciso, que cuando el autor, utiliza el argumento de los bebes o los discapacitados mentales, para realizar el simil en cuanto a los derechos y no deberes de los animales. Como doctor en filosofia sabra bien que si a los primeros se les reconoce, es porque aunque no puedan realizar esos deberes, se les reconoce el potencial de hacerlo, como seres humanos que son, cosa que con los segundos no sucedera en ningun caso.

    Argumenten, pero no caigan en el sofismo….

    • Precisamente hablar de la potencia de algo es un sofisma. Tener la potencia para algo no implica necesariamente serlo de facto. Un bebé humano tiene la potencia de convertirse en un hombre de paz pero también en un asesino serial. No tenemos la posibilidad per se de determinar que esa potencia se convierta en hecho. Los privilegios concedidos a la especie humana son arbitrarios, basados en características que sólo nosotros poseemos, por lo tanto son discriminatorios y especistas pues incluso habiendo humanos que no gocen de los mismos, nos resulta inmoral excluirlos de nuestra comunidad ética.

      • Discrepo querido amigo. Precisamente ese potencial de humanidad es una de la principios juridicos en que se basa por ejemplo el Nasciturus (la proteccion al concebido), o la no practica de eutanasia o estelizacion de enfermos mentales, practicas estas ultimas que como sabra llevaron de forma abobinable regimenes fascistas, precisamente negando ese potencional.

        Acaso en cualquier otra especie existe ese potencial? Y recuerde que si tenemos esos derechos y esa proteccion, es primero porque nos los hemos concedido a nosotros mismo y segundo porque se los reconocemos a nuestros semejantes ( cosa que lamentablemnte solo sucede en algunas partes del mundo y no de forma completa). Tenga cuidado de hablar con tanta ligereza, de algo que ha costado y sigue costando tanto sufrimiento a tanta gente durante tanto tiempo…

        • Por lo visto a usted sólo le importa la especie homo sapiens y su sufrimiento. De lo que trata este espacio es de extender la preocupación por ese sufrimiento más allá de nuestra especie. Y hablar de “protección al concebido” suena a comentario conservador antiaborto, lo cual es debatible y tema de otro lugar.

  5. Lamento mucho que la Dra. Esquivel, en legitimo ejercicio de regulacion de su blog, haya decidido censurar mi ultima respuesta. Asi ni se vence ni se convence….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *