Una Nueva Navidad

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Si la amenaza del fin del mundo hubiera sido real y tres días después nos reuniéramos en familia para celebrar que sobrevivimos ¿haríamos lo mismo que todos los años? ¿Comeríamos animales y produciríamos tanta basura producto de envolturas? ¿talaríamos árboles para decorarlos y luego desecharlos?

Esperaría que notáramos las contradicciones implícitas en los mensajes navideños que incitan a la paz y a la espiritualidad, inculcando al mismo tiempo consumismo y egoísmo, y los revisáramos. Celebrar, independientemente de la religión que profesemos es un acto de alegría, de agradecimiento por lo obtenido, lo logrado, lo conservado. ¿Por qué hacerlo a costa de otras vidas?

Al pensar en la clase de regalos que hacemos, tomemos en cuenta que en Navidad aumenta también la compra-venta de animales de compañía. Una vez pasada la euforia del cachorro, un 30 por ciento de los animales adquiridos -y sus crías- son abandonados en las calles por no asumir lo que implica compartir la vida con un perro o un gato.

Si en verdad todo esto del fin del mundo no es más que símbolo de una nueva era, de un “despertar de conciencias”, ¿qué estamos haciendo cómo individuos para no seguir aletargados?

Podemos ser honestos con nosotros mismos y confesar que no creemos en nada de eso, que nos da igual el destino de la humanidad, que nuestro paso por la Tierra será efímero, que otros resuelvan los problemas. Lo que no es tan válido es parecer preocupados y no hacer algo al respecto. Al Planeta no lo va a ayudar los dioses ni entes abstractos como los gobiernos; somos los individuos quienes cada día al tomar decisiones de consumo, contribuimos a su deterioro o a su conservación.

Tal vez realmente comience una era, tal vez todo siga igual, pero eso depende de nosotros. Vivamos un renacimiento interior y de costumbres, donde el amor, la compasión, la solidaridad, la justicia no se limiten a seres de nuestra propia especie. Revisemos a quién nos comemos, con la piel de quién nos vestimos, a quiénes utilizamos como espectáculo, en experimentos para nuestro beneficio. Nunca es tarde para cambiar.

Si el mundo no se acabó, celebremos Navidad mostrando respeto hacia otros animales, y llevémoslos en nuestro corazón, no en nuestro estómago.

¡Felices Fiestas para todos!

banernavidadfb2012

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