Orgullosamente vegetariano

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Respecto a mi táctica de llevar siempre una camiseta o pin que promueva los derechos de los animales, una compañera que lleva diez años trabajando para una organización animalista dijo que eso era típico de los principiantes entusiastas. Pareciera que al paso de los años los vegetarianos se interesan menos por hacer apología de su estilo de vida o que esto se relaciona más bien con una cuestión de edad.

Siempre que viajo me pregunto cuántos vegetarianos habrá en ese país o ciudad y más concretamente, si habrá vegetarianos compartiendo la fila para entrar a un museo, una mesa en un restaurante, o el mismo vagón de metro. Lo mismo me pasa en el lugar donde vivo. Cuando me encuentro con alguien que lleva un pin o una camiseta animalista, es generalmente un miembro de un grupo o va específicamente a hacer activismo.

¿Están los vegetarianos orgullosos de serlo?

Desde hace varios años, el 20 de mayo se celebra en Paris, Francia, la marcha del Orgullo Vegetariano para mostrar que el vegetarianismo más que una dieta es un estilo de vida que se opone a la crueldad, a la injusticia, la explotación y el abuso, y estos temas no hay que mantenerlos en el área de lo privado, de las decisiones personales, sino que abiertamente han de establecerse como directamente relacionadas con el uso que damos a los animales.

Ser vegetariano no es una opción gastronómica, es una postura moral. Lo que reivindicamos no es muy distinto a lo que la mayoría de la gente considera correcto o bueno, sólo que en nuestro caso los afectados no son miembros de nuestra especie. Tal vez algunos vegetarianos consideren innecesario compartir sus valores morales, como si alguien llevara una camiseta que dijera “violar es malo”, “No explotes niños” o “Yo no soy un asesino”. Lo que sucede es que -aunque no se pongan en práctica- los seres humanos comparten una serie de valores y los asumen como universalizables. En el caso de la explotación animal en cualquiera de sus formas, muy poca gente ve que haya valores morales a defender y ni siquiera ve que lo que hacemos a los animales sea un hecho discutible.

Creo que lanzar un mensaje a través de la indumentaria no es solo mostrarnos orgullosos de nuestros valores, sino hacer que los demás empiecen a considerarlos como tales. Hay que poner el tema en boca de todos. Los vegetarianos tenemos que ser una especie de publicidad móvil. Llevar un pin, una camiseta, un llavero, un bolígrafo no es complicado. Cada uno de nosotros somos una voz para los animales. Dejemos el anonimato para los cobardes y lanzemos nuestro mensaje cada vez que tengamos oportunidad.

Estemos orgullosos de no matar, de no explotar, de poder hacer una diferencia para las vidas de los animales.

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